Ejercicio
¿Debo hacer ejercicios de Kegel durante el embarazo?
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Si estás embarazada, es muy probable que hayas escuchado esta recomendación.
"Haz ejercicios de Kegel."
De hecho, para muchas mujeres ocurre algo curioso.
Se quedan embarazadas.
Escuchan por primera vez la palabra "suelo pélvico".
Y justo después escuchan la palabra "Kegel".
Durante años se ha transmitido el mismo mensaje:
"Tienes que fortalecer tu suelo pélvico."
"Tienes que apretar."
"Tienes que hacer Kegels."
Y aunque los ejercicios de Kegel pueden ser una herramienta útil en determinadas situaciones, existe una realidad que pocas veces se explica:
Los ejercicios de Kegel no son para todo el mundo.
El gran error: pensar que todas las mujeres necesitan fortalecer
Uno de los mayores mitos que seguimos encontrando en consulta es la idea de que un suelo pélvico sano es un suelo pélvico fuerte.
Y no es cierto.
Un suelo pélvico sano no es el más fuerte.
Es el que se encuentra en su justa medida.
El que es capaz de contraerse cuando necesita contraerse.
Y relajarse cuando necesita relajarse.
El que sabe sostener cuando es necesario.
Y ceder cuando la situación lo requiere.
Porque la función del suelo pélvico no consiste únicamente en apretar.
También necesita relajarse.
También necesita adaptarse.
También necesita moverse.
Entonces, ¿qué son realmente los ejercicios de Kegel?
Los ejercicios de Kegel consisten en realizar contracciones voluntarias de la musculatura del suelo pélvico.
Son una herramienta de rehabilitación.
Igual que ocurre con cualquier otra herramienta terapéutica, tienen indicaciones concretas.
Y por eso no deberían recomendarse de forma generalizada a todas las mujeres embarazadas.
Antes de decidir si una mujer necesita realizar Kegels deberíamos responder una pregunta muy sencilla:
¿Cómo está su suelo pélvico?
Porque no todas las mujeres presentan el mismo punto de partida.
Algunas mujeres necesitan fortalecer
Sí.
Hay mujeres que presentan hipotonía.
Es decir, una musculatura con poca capacidad de sostén.
En estos casos puede ser interesante realizar un trabajo específico de activación y fortalecimiento.
Pero esa no es la realidad de todas las mujeres.
Algunas mujeres necesitan exactamente lo contrario
Y esta es la parte que más suele sorprender.
Muchas mujeres llegan a consulta con un suelo pélvico excesivamente tenso.
Músculos que permanecen contraídos gran parte del tiempo.
Tejidos con poca capacidad de relajación.
Dificultad para ceder durante el parto y llegar a tener partos realmente complicados, con cicatrices realmente complicadas o incluso cesáreas.
Molestias y dolor durante las relaciones sexuales.
Dolor pélvico.
Sensación constante de tensión.
En estos casos seguir realizando más y más Kegels puede no ser la mejor estrategia.
De hecho, puede aumentar el problema.
Porque si un músculo ya está constantemente contraído, añadir todavía más contracción no suele ser la solución.
El embarazo cambia las reglas
Durante el embarazo el objetivo no debería ser simplemente fortalecer el suelo pélvico.
El objetivo es prepararlo para todo lo que está por venir.
Y para eso necesitamos algo más importante que la fuerza:
Necesitamos capacidad de adaptación.
Porque durante el embarazo el suelo pélvico tiene que sostener más peso.
Tiene que gestionar más presión.
Tiene que acompañar el crecimiento del bebé.
Y finalmente tiene que permitir el nacimiento.
Por eso, para el día del parto, no necesitamos el suelo pélvico más fuerte del mundo.
Necesitamos un suelo pélvico capaz de sostener cuando toca sostener y relajarse cuando toca relajarse.
Entonces, ¿qué deberíamos hacer?
La primera respuesta es sencilla:
Valorar.
Antes de decidir si una mujer necesita fortalecer, relajar o simplemente aprender a utilizar correctamente su musculatura, necesitamos saber cómo funciona su suelo pélvico.
Y después trabajar aquello que realmente necesita.
A veces será fuerza.
A veces será movilidad.
A veces será respiración.
A veces será aprender a gestionar las presiones.
Y muchas veces será una combinación de todo ello.
Por eso en NG no hablamos únicamente de Kegels.
Hablamos de respiración.
De abdomen.
De gestión de presiones.
De movimiento.
De postura.
De Winner Flow.
De musculatura profunda.
Porque el suelo pélvico no trabaja solo.
Forma parte de un sistema mucho más complejo.
La pregunta no es si debes hacer Kegels
La verdadera pregunta es:
¿Qué necesita tu suelo pélvico en este momento?
Porque quizá necesite fortalecerse.
Quizá necesite relajarse.
Quizá necesite aprender a coordinarse con tu respiración.
O quizá necesite simplemente dejar de trabajar tanto.
Y ahí está la diferencia entre seguir una recomendación general y recibir un tratamiento individualizado.
Porque no todas las mujeres necesitan lo mismo.
Y porque un suelo pélvico sano no es el más fuerte.
Es el que mejor sabe adaptarse a los cambios que vive una mujer a lo largo de su vida.