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Ejercicio

El efecto tubo de pasta de dientes: lo que debes saber

El efecto tubo de pasta de dientes: lo que debes saber

Si hay algo que me gustaría explicar a todas las mujeres embarazadas es esto:

No todo depende de cuánto entrenas. Depende de cómo utilizas tu cuerpo cuando entrenas.

Porque puedo encontrarme dos mujeres haciendo exactamente el mismo ejercicio y obtener resultados completamente diferentes.

Una protege su abdomen y su suelo pélvico.

La otra aumenta la presión sobre ellos constantemente.

Y muchas veces la diferencia está únicamente en cómo respiran y cómo gestionan las presiones abdominales.

Para entenderlo vamos a utilizar un ejemplo muy sencillo.

El tubo de pasta de dientes

Imagina que tu abdomen es un tubo de pasta de dientes.

La parte superior del tubo sería tu diafragma.

La parte inferior sería tu suelo pélvico.

Y entre ambos encontramos toda la musculatura abdominal.

Ahora imagina que aprietas el tubo por el centro.

¿Qué ocurre?

La pasta sale por donde puede.

Si existe una zona más débil, la presión se dirigirá hacia ella.

Exactamente lo mismo ocurre dentro de tu cuerpo.

Cada vez que coges peso, haces ejercicio, te levantas de una silla, corres, saltas o realizas cualquier esfuerzo, se generan presiones dentro del abdomen.

La cuestión no es evitar esas presiones.

La cuestión es aprender a gestionarlas.

El gran error que veo cada día

La mayoría de las mujeres nunca han aprendido cómo funciona realmente su abdomen.

Cuando realizan un esfuerzo suelen activar primero la musculatura superficial.

Especialmente el recto abdominal.

Ese músculo que muchas personas identifican con los famosos "abdominales".

El problema es que cuando activamos primero la musculatura superficial sin que exista una buena activación de la musculatura profunda, la presión aumenta dentro del abdomen y busca una vía de escape.

Igual que ocurre con el tubo de pasta de dientes.

Y esa presión suele dirigirse hacia las zonas más vulnerables.

La línea alba.

El suelo pélvico.

Los tejidos que están soportando más carga.

Por eso vemos abdómenes que se abomban durante los esfuerzos.

Por eso aparecen pérdidas de orina.

Por eso aparecen sensaciones de pesadez.

Por eso aparecen muchas diástasis y algunos prolapsos.

No porque el cuerpo esté fallando.

Sino porque nadie nos ha enseñado a utilizarlo correctamente.

"Pero si yo entreno muchísimo..."

Esta es probablemente una de las frases que más escucho en consulta.

"Si yo hago pilates."

"Si yo corro."

"Si yo hago fuerza."

"Si entreno cuatro días por semana."

Y mi respuesta suele ser siempre la misma.

No siempre es un problema de cuánto entrenas.

Muchas veces es un problema de cómo entrenas.

Veo mujeres muy fuertes.

Mujeres deportistas.

Mujeres que hacen entrenamiento de fuerza.

Y aun así presentan pérdidas de orina al correr, sensación de pesadez o un abdomen que sigue sobresaliendo meses después del parto.

Porque la fuerza está llegando antes que el control.

Porque la musculatura superficial está haciendo todo el trabajo mientras la musculatura profunda apenas participa.

Y cuando eso ocurre, la presión vuelve a empujar hacia fuera.

El abdomen se abomba.

El suelo pélvico recibe más carga de la que debería.

Y el cuerpo empieza a enviar señales.

El abdomen no se recupera haciendo más abdominales

Muchas mujeres llegan a consulta diciendo:

"Quiero recuperar mi abdomen."

Y lo primero que hacemos no es ponerlas a hacer abdominales.

Porque si quieres recuperar tu abdomen después del embarazo, el primer paso no es fortalecer más.

El primer paso es aprender a activar correctamente la musculatura profunda.

Primero el suelo pélvico.

Después el transverso abdominal.

Después la faja abdominal.

Y solo entonces añadimos más carga, más intensidad y más fuerza.

Porque si empezamos directamente por la musculatura superficial estamos empezando la casa por el tejado.

Y ninguna casa se sostiene sin unos buenos cimientos.

¿Por qué esto es todavía más importante durante el embarazo?

Porque durante el embarazo ocurre algo que cambia completamente las reglas del juego.

La hormona relaxina, esta hormona crea hiperlaxitud en los tejidos. Todo está más “flojo”.

Desde el momento en que el test da positivo, la relaxina empieza a actuar sobre los tejidos para prepararlos para el crecimiento del bebé y el parto.

Ligamentos, fascia, abdomen, suelo pélvico y articulaciones comienzan a comportarse de forma diferente.

Y precisamente por eso no podemos pasarnos nueve meses aumentando presión continuamente sobre estructuras que ya están soportando una enorme demanda.

Aquí es donde muchas mujeres se equivocan.

Piensan que el objetivo es simplemente seguir entrenando.

Pero el embarazo no consiste únicamente en entrenar.

Consiste en aprender a gestionar las presiones.

Consiste en construir una buena faja abdominal.

Consiste en desarrollar un buen sostén abdominal y pélvico.

Consiste en aprender a respirar.

Consiste en preparar el cuerpo para todo lo que está por venir.

De abajo hacia arriba y de dentro hacia fuera

En NG hablamos constantemente de respiración, Winner Flow, musculatura profunda y gestión de presiones.

Y no es casualidad.

Porque la presión debe gestionarse desde abajo hacia arriba.

Desde el suelo pélvico hacia el abdomen.

Desde la musculatura profunda hacia la musculatura superficial.

De dentro hacia fuera.

Cuando aprendemos a activar correctamente el suelo pélvico, el transverso abdominal y la faja abdominal, el cuerpo distribuye mejor las cargas, protege mejor los tejidos y afronta los cambios del embarazo con más recursos.

Por eso el Winner Flow forma parte de nuestra metodología.

Porque nos ayuda a aprender un patrón respiratorio más eficiente y a conectar con la musculatura profunda que será responsable de sostenernos durante el embarazo, el parto y el postparto.

Lo que más me gustaría que todas las mujeres supieran

Probablemente una de las cosas que más repito en consulta es que prevenir siempre será más fácil que recuperar.

Y lo digo porque veo diariamente mujeres preocupadas por pérdidas de orina, diástasis abdominales, prolapsos o molestias que muchas veces viven en silencio.

Mujeres que piensan que su cuerpo ha fallado.

Cuando en realidad nadie les enseñó cómo funcionaba.

Por eso me gustaría gritarlo a los cuatro vientos.

Tendrás toda la vida para entrenar como siempre.

Pero el embarazo y el postparto son momentos únicos.

Momentos en los que merece la pena aprender a utilizar correctamente tu cuerpo.

Porque no se trata únicamente de estar fuerte.

No se trata únicamente de hacer ejercicio.

No se trata únicamente de entrenar.

Se trata de crear un buen sostén.

Se trata de construir una buena faja abdominal.

Se trata de aprender a gestionar las presiones.

Y se trata de entender que un suelo pélvico sano no es el más fuerte.

Es el que se encuentra en su justa medida.

El que sabe sostener cuando necesita sostener.

Y relajarse cuando necesita relajarse.

Porque la prevención no empieza cuando aparece el problema.

La prevención empieza mucho antes.

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